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Las autoridades de EE. UU. bloquean automáticamente la actualización de pasaportes a personas con ciertos nombres.

Mujer sentada en una oficina revisando un pasaporte y un documento; bandera rusa al fondo.

La mujer del mostrador de correos no entendía por qué la sonrisa del funcionario se había quedado de pronto congelada. Un segundo estaban charlando sobre su viaje a México y, al siguiente, él miraba fijamente la pantalla, con la mandíbula tensa, pidiéndole que «esperara un momento». Ella cambió el peso de un pie a otro, con los dedos rodeando el viejo pasaporte azul marino que por fin estaba a punto de renovar, pensando en fotos de playa y colas en el aeropuerto.

Entonces llegó la frase temida, en ese tono burocrático y plano: «Lo siento, su solicitud ha sido marcada. Hoy no puedo tramitarla».

Sin una explicación que pudiera comprender de verdad. Sin ninguna ley que hubiera infringido a sabiendas. Solo su apellido -el mismo que ha tenido desde que nació- coincidiendo silenciosamente con una lista oculta en lo profundo de una base de datos federal.

Salió de nuevo al aparcamiento, con el pasaporte aún caducado, preguntándose cómo un nombre podía sonar de repente como un delito.

Cuando tu nombre activa en silencio una alarma invisible

Lo extraño de estos «bloqueos automáticos» es lo mundanos que parecen desde fuera. Sin luces rojas parpadeando. Sin agentes severos acercándose. Solo un ordenador, en algún lugar, decidiendo en una fracción de segundo que tu nombre está en el lado equivocado de una línea digital.

Para ciudadanos de EE. UU. que intentan renovar o actualizar un pasaporte, esa decisión silenciosa puede congelar planes de vida. Una luna de miel en suspenso. El funeral de una abuela en el extranjero empujado a una incertidumbre dolorosa. Un viaje de negocios que de pronto requiere a un compañero con un nombre «más seguro».

La máquina no ve nada de eso. Solo ve letras.

Pensemos en el caso de un ingeniero de Nueva Jersey al que entrevisté por teléfono, y que me pidió no publicar su nombre completo. Fue a actualizar su pasaporte después de un ascenso que exigía viajar con frecuencia. Su apellido -común en el sur de Asia y compartido por miles de estadounidenses- coincidía con uno de una lista de vigilancia utilizada por agencias federales.

En el mostrador de correos, todo parecía normal. Semanas después, recibió una carta fría y estándar diciendo que su solicitud había sido «remitida para una revisión adicional». Sin plazos, sin persona de contacto. Mientras tanto, su empresa reasignó un proyecto importante a un colega. Vio cómo su carrera se desviaba porque una base de datos no aceptaba su apellido.

Me dijo: «Nunca he tenido ni una multa de aparcamiento. Sentí que el país en el que crecí dejó de confiar en mí de repente».

Detrás de estas solicitudes congeladas hay una mezcla desordenada de herramientas de seguridad: listas de vigilancia antiterrorista, listas de sanciones, alertas de fraude y registros heredados que se remontan años atrás. Algunos nombres están realmente vinculados a investigaciones penales o a pensiones alimenticias impagadas. Otros son simples coincidencias desafortunadas: mismo nombre, persona distinta, o incluso una grafía similar que el sistema considera «lo bastante parecida».

Desde un despacho en Washington, todo esto suena ordenado y justificable. Proteger las fronteras, atrapar a los malos, prevenir el robo de identidad. A ras de suelo, se ve muy distinto: familias varadas, billetes desperdiciados, gente en mostradores intentando demostrar que no son la peor versión de su propio nombre.

El algoritmo no se disculpa cuando se equivoca.

Cómo reaccionar cuando tu pasaporte choca con ese muro invisible

Si la renovación de tu pasaporte se queda de pronto en silencio o vuelve como «en revisión», el primer impulso es el pánico. Los vuelos están reservados, la familia espera, tus días de vacaciones ya están aprobados. Respira. Luego actúa con método y rapidez.

Empieza por documentarlo todo. Fecha, lugar, nombre del funcionario, cualquier carta o correo electrónico, incluso las frases exactas utilizadas en el mostrador. Haz fotos nítidas de cualquier aviso que recibas. Ese rastro en papel se convierte en tu armadura cuando empieces a llamar a organismos, a la oficina de tu congresista o -si escala- a un abogado.

Después, contacta con el National Passport Information Center y pregunta con educación si tu caso ha sido marcado o remitido a otra agencia. Puede que no te den detalles, pero a veces sabrás si tu expediente está simplemente «en revisión» o si de verdad está atascado.

Un error común es limitarse a esperar y confiar en que se solucionará. La gente piensa: «Es el gobierno, ya se arreglará solo». A veces ocurre. Con demasiada frecuencia, la solicitud se queda en una bandeja de limbo mientras la vida sigue sin ti.

Otra trampa: asumir que el bloqueo es culpa tuya. Sí, impuestos federales impagados, órdenes de detención activas o deudas importantes de pensión alimenticia pueden activar retenciones automáticas. Pero muchos bloqueos provienen de coincidencias de nombre, pequeñas erratas o un caso antiguo ligado a alguien que simplemente comparte tu apellido. Culparte no acelerará nada.

Habla con tu familia sobre cualquier asunto pasado vinculado a tu nombre: un familiar con problemas legales, una disputa empresarial, una estancia de visado excedida. No para acusar, sino para saber con qué podrían estar confundiéndote.

Cuando los casos se alargan, quienes finalmente obtienen respuestas suelen tener tres cosas en común: constancia, organización y presión muy pública. Eso suele empezar por el Congreso. Cada miembro de la Cámara de Representantes y cada senador tiene personal cuyo trabajo es gestionar «servicios a los electores», y los bloqueos de pasaportes están entre sus quebraderos de cabeza frecuentes.

«En cuanto nos implicamos, las agencias de pronto recuerdan cómo descolgar el teléfono», me dijo un exasesor del Congreso. «La gente no se da cuenta de que una sola llamada desde la oficina de un miembro puede mover un expediente que lleva meses atascado».

Si pasan semanas sin avances, plantéate:

  • Presentar una consulta por escrito a través de la web oficial de tu representante
  • Reunir todos tus documentos en una única carpeta digital
  • Llevar un registro simple de cada llamada, correo y respuesta
  • Contactar con un servicio de asistencia jurídica si sospechas discriminación
  • Pedir a tu empleador una carta explicando la urgencia del viaje

Seamos sinceros: casi nadie hace esto a diario. Estás construyendo un pequeño expediente sobre tu propia vida, y eso resulta surrealista. Sin embargo, este tipo de papeleo silencioso a menudo marca la diferencia entre meses de silencio y una disculpa que llega acompañada de un pasaporte nuevo.

La pregunta de fondo que se esconde tras un pasaporte bloqueado

Cuando escuchas varias historias seguidas, el patrón cuesta ignorarlo. Ciertos apellidos -a menudo musulmanes, latinos o procedentes de regiones específicas de África y Asia- aparecen una y otra vez en relatos de «retrasos misteriosos». Técnicamente, las autoridades de EE. UU. dicen que apuntan al riesgo, no a la etnia ni a la religión. Sobre el papel, probablemente sea cierto.

En la práctica, las personas que comparten sus experiencias en foros en línea y centros comunitarios no sienten que se las haya elegido al azar. Se sienten perfiladas por su propia grafía. Sienten que el nombre de su infancia se ha convertido en una pregunta de seguridad silenciosa cada vez que cruzan una frontera.

Algunos se encogen de hombros y dicen: «Es el precio de la seguridad». Otros se preguntan cuán seguro se siente realmente un país cuando una base de datos puede decidir en silencio que tu lealtad es sospechosa.

Punto clave Detalle Valor para el lector
Desencadenantes habituales Listas de vigilancia, obligaciones impagadas, coincidencias de nombre, errores de introducción de datos Ayuda a intuir por qué tu solicitud podría estar bloqueada
Primeros pasos Documentarlo todo, llamar al centro de pasaportes, registrar cada interacción Te da un plan concreto en vez de esperar pasivamente
Opciones de escalada Consulta al Congreso, asistencia jurídica, cartas del empleador Te muestra vías que pueden desbloquear de verdad un expediente atascado

FAQ:

  • Pregunta 1 ¿Puede EE. UU. bloquear de verdad mi pasaporte solo por mi nombre? Sí. Si tu nombre coincide o se parece mucho a uno de una lista gubernamental, el sistema puede marcar automáticamente tu solicitud. La revisión se supone que verifica la identidad, no que te castiga, pero en la práctica puede sentirse como un bloqueo.
  • Pregunta 2 ¿Cuánto puede retrasarse una solicitud de pasaporte marcada? No hay un plazo fijo. A algunas personas las autorizan en días, otras esperan meses. Si no has sabido nada tras seis semanas, empieza a documentar y a escalar tu caso.
  • Pregunta 3 ¿Cambiarme el nombre resolverá el problema? No necesariamente. Los registros previos, los datos de la Seguridad Social y solicitudes anteriores están vinculados. Un cambio de nombre puede ayudar en casos raros, pero es un paso importante sin garantía.
  • Pregunta 4 ¿Esto solo afecta a personas con nombres «que suenan extranjeros»? No, aunque esos nombres aparecen de forma desproporcionada en estos relatos. Incluso nombres angloestadounidenses muy comunes pueden coincidir con registros o listas de vigilancia y activar el mismo tipo de revisión.
  • Pregunta 5 ¿Qué puedo hacer antes de solicitarlo para reducir el riesgo de problemas? Comprueba que tus datos de la Seguridad Social, el carné de conducir y el pasaporte anterior coinciden. Resuelve cualquier problema legal o financiero conocido vinculado a tu nombre. Y guarda copias de todo, para que si hay un bloqueo puedas responder con rapidez y seguridad.

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